Los tipos duros no bailan

tipos

 

 

Ser un animal narrativo no es escoge, se es.

Ser un animal narrativo converge inevitablemente en un novelista nato, capaz de novelar durante quinientas páginas el vuelo de una mosca.

Como casi todas las naturalezas, animal narrativo se nace, luego se hace pero no al revés y a la mitad.

Ser un animal narrativo implica poco más y poco menos que ser un animal narrativo.

El noventa y nueve por ciento de los animales narrativos escribe novelas de más doscientas cincuenta páginas.

El treinta y cuatro por ciento de los animales narrativos suele escribir buenas novelas.

El diez por ciento de los animales narrativos suele escribir grandes novelas.

El resto de los animales narrativos escribe novelas correctas que satisfacen al noventa por ciento de los lectores.

El noventa por ciento de los lectores jamás leería una novela de ese diez por ciento de los animales narrativos.

 

A mí quizá es la novela de Normal Mailer que más me gusta. Fundamentalmente porque la encuentro muy entretenida. Y muy bien escrita. Claro.

El título, contundente y fiel: Tough guys dont dance

Edita: Anagrama.

 

Color: azul marino.

Huele a: bourbon.

Sabe a: tierra mojada.

 

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