Hoy

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Hoy no tiene plural:

dos noches lo circundan y hacen uno,

lo aíslan, danle amparo,

le alzan su unicidad a eternidad fungible.

Como un desfiladero que detienen

-Petra- muros de inmóviles peñascos.

Me tienta a veces darle uno:

invento “hoyes”, crudamente hueco,

y lo desdeño a su no ser vacío.

Ayer dispone ayeres y mañana, mañanas.

Días que son infinitud pululan

por sus limbos. Hoy, no.

Nace y perece dentro de su espacio recién,

no tiene infancia apenas ni senectud,

sí el vigor de la especie en su cenit,

cúspide que la noche sepulta cada vez.

Caben en él los entes, los residuos,

las cosas todavía fabulosas,

la voluntad presente. Y si acontece

que uno escarba en lo antiguo y recupera

algún retazo, alguna chispa, alguna

migaja de otro hoy su antecedente,

chispa y miga y retazo consumen

en son, en luz, en dejo de calor,

en triste signo sobrevivo,

en hilos, paja, en trama apolillada.

He aquí algo que es su su y nunca otro,

como el cantar de la muchacha aquella

debajo de las bóvedas.

(Efectos de la contigüidad de las cosas- Arcadio Pardo- Calima Ediciones, 2005)

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