La estatua imperfecta- Liam Darg

PortadaLaEstatuaImperfectaBR

Asistí a aquella Feria del Libro local.

Hacía veinte años que no frecuentaba el tinglado. Parecía no haber pasado el tiempo, tampoco la mano de seda cenicienta que ondea la parca. Mucho bostezo encerrado dentro de marcos plastificados que olían a muerto. Hubo un fulano con una caseta propia que vendía un libro de tapa dura de al menos quinientas páginas.

  • Pruébelo- dijo el tipo, el autor.
  • Claro, como el detergente-, contesté yo-. Sólo que pesa como un fiambre. No se ría, no hace falta, no lo compro.

Se presentaba este libro en una carpa habilitada para entierros locales.

Entré.

Buena asistencia para lo que se estila. Casi cincuenta momias mirando el atril. Al menos un par de tías de buen ver, algo es algo.

En la mesa principal el autor y un juntaletras local vestido de juntaletras local. Daba el tipo. Hay que esmerarse en casa, frente al espejo, no se crean.

El juntaletras local, a la vez presentador, de voz flautosa y avejentada, con evidente aire perezoso y desafectado, explicó la novela. Vino a decir que se parecía a un cómic. Evidentemente no se la había leído pero eso entra dentro del guión, ¿no creen? ¿Quién puede culparle? Presentar una novela es un marrón.

Me llevé la novela a casa pero me juré a mí mismo que jamás la reseñaría.

Suelo hacer todo lo contrario de lo que pienso así que este es mi pequeño homenaje a mi vuelta a las Ferias locales.

La estatua imperfecta la firma un tal Liam Darg. El autor explicó su nombre en la presentación pero prefiero obviar el tema. Ay.

La novela,  resumida, aunque el aburrido presentador no lo dijera, habla de la muerte, básicamente. Es elíptica. Nos da cien vueltas, eso también.

La forma, el marco, es novedoso, hasta cierto punto, original , ágil, cambios en el tiempo, metesaca en los tiempos verbales, en la persona, presente en primera y segunda, pasado, el tipo técnicamente sabe, técnicamente irreprochable, es la verdad, y nos lo hace ver a todas horas.

No era un cómic, definitivamente. Un bostezo cuajado para el presentador, plas, plas (aplauso)

Tampoco es una novela fácil para todos esos asistentes que yo sé que tampoco se la leerán entera.

Es lo que hay, Liam, no los culpes.

Apuesta por la traslación (¿?), el Regreso al Futuro, la costilla de Terminator y Sara Connor,  como efecto narrativo, pim, pam, tic, tac, de ahí, supongo, que el presentador, hojeándola en diagonal,  tuviera aquella ocurrencia del tebeo, pero en el fondo se parece más a una obra de teatro que quiere, de alguna manera, escribirse en prosa.

Porque huele a mezcla de géneros, teatro del absurdo, comedia, realismo, historia, filosofía… en actos, micro actos, ritmo exuberante, tic tac, tic tac…ya digo, abundo. Chico aplicado el tal Liam, porque también despliega una prosa obsesiva, erudita, muy erudita y florida, a veces con un toque afectado y redicha, eduardina, demasiado cursi. A ratos, claro.

Nos llena de citas embellecidas y embellecedoras en ese vaivén de historia y filosofía alrededor de la muerte y la huida, nos quiere recordar que sabe del tema, que sabe escribir como dios manda y posee bagaje cultural. También quizá ese poso insobornable de riqueza de espíritu, en esta novela desestructurada, deconstruida (ay, Cortázar, cuánto daño),  inmersa en esa sabiduría desbordante y excesiva de mitología y saber, de griegos y quijotes, llenándonos el buche con literatura en amplio espectro con cierto candor, inconmovible ímpetu de quien se cree en poder de algún saber irreductible, dictando su sinfonía con un sentido innato e innegociable del ritmo literario.

Es bueno el Liam.

Pero la novela no.

Parece una novela primeriza. Las escribirá mucho mejores.

En su debe:

Excesiva adjetivación. Hay que contenerse.

Excesiva erudición. Repito, hay que contenerse.

Esa estructura de vaivén, ya digo que parece una obra de teatro escrita en prosa, me lo ha parecido a mí, claro, eso no es malo, más bien al contrario,  (caerá como una losa sobre el lector medio), que en un momento atrapa por novedosa pero con el paso de las páginas parece decelerar preso de otras motivaciones mucho más ricas y difíciles de encajar. En plata: pierde el hilo. Se enmaraña en un caos ciclotímico.

Los tebeos, ay.

Por cierto, las citas que salpican el libro o separaciones entre actos son magníficas.

Bueno, creo que es todo. Espero que el autor no lea esta reseña. Le juré por mi suegra que jamás obtendría una reseña.

Equilicuá.

Dentro de otros veinte años vuelvo a  darme un garbeo.

Quizá el señor de la caseta libro ya tenga un libro caseta.

Edita: Multiversa.

Color: Amarillo.

Huele a: teatro.

Sabe a: muerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s